Las palabras en las Escrituras siempre se dan en un contexto. No están solas. Una palabra tiene su contexto inmediato dentro de una oración, y es esta unidad la que debe entenderse primero. Luego está el contexto más amplio de la unidad general en la que aparece la oración. Quizá sea una parte del pasaje, un capítulo o una serie de capítulos. Es fundamental comprender lo mejor posible el contexto de las palabras y las oraciones para no arribar a conclusiones erróneas.