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Sé lo que podrías estar pensando: ¿un episodio sobre el 2024 cuando ya casi estamos en el 2026?
Y tienes razón, es poco convencional. Grabé esta reflexión justo al terminar el 2024, pero sentí que era algo tan personal que necesitaba dejarlo reposar, darle tiempo para ver si esas "grandes lecciones" eran solo emociones del momento o si de verdad se asentarían en mi vida.
Este episodio, que he rescatado de mi archivo, es el resultado de ese experimento.
En esta grabación, que ahora se siente como un diario sonoro, abro mi corazón de una forma que no había hecho antes. Hablo sin filtros de los desafíos que me rompieron y me reconstruyeron, de las lecciones que aprendí a la fuerza sobre poner límites para cuidar mi paz mental, y de cómo encontré luz en momentos de total incertidumbre. Es una conversación íntima conmigo mismo sobre lo que significó soltar el control y aceptar que el crecimiento a menudo es un proceso desordenado.
He decidido publicarlo ahora porque creo que el verdadero valor de un aprendizaje se mide con el tiempo. Es una invitación a que mires tus propias lecciones pasadas con ojos nuevos y veas cuánto han moldeado la persona que eres hoy. Dale al play si quieres ser parte de este viaje al pasado, un recordatorio de que la reflexión no tiene fecha de caducidad y que, a veces, la perspectiva es el regalo más grande que nos da el tiempo.
By Aldrin LealSé lo que podrías estar pensando: ¿un episodio sobre el 2024 cuando ya casi estamos en el 2026?
Y tienes razón, es poco convencional. Grabé esta reflexión justo al terminar el 2024, pero sentí que era algo tan personal que necesitaba dejarlo reposar, darle tiempo para ver si esas "grandes lecciones" eran solo emociones del momento o si de verdad se asentarían en mi vida.
Este episodio, que he rescatado de mi archivo, es el resultado de ese experimento.
En esta grabación, que ahora se siente como un diario sonoro, abro mi corazón de una forma que no había hecho antes. Hablo sin filtros de los desafíos que me rompieron y me reconstruyeron, de las lecciones que aprendí a la fuerza sobre poner límites para cuidar mi paz mental, y de cómo encontré luz en momentos de total incertidumbre. Es una conversación íntima conmigo mismo sobre lo que significó soltar el control y aceptar que el crecimiento a menudo es un proceso desordenado.
He decidido publicarlo ahora porque creo que el verdadero valor de un aprendizaje se mide con el tiempo. Es una invitación a que mires tus propias lecciones pasadas con ojos nuevos y veas cuánto han moldeado la persona que eres hoy. Dale al play si quieres ser parte de este viaje al pasado, un recordatorio de que la reflexión no tiene fecha de caducidad y que, a veces, la perspectiva es el regalo más grande que nos da el tiempo.