Solo una cosa es necesaria: Escuchar y poner en práctica la Palabra de Dios. Es la exhortación que nos hace hoy Jesús y por ello le pedimos junto con el salmista “Guíame, Señor, por el camino eterno” para que así como San Pablo después de haber tenido un encuentro personal con Cristo de perseguidor, “ahora anuncia la fe que antes intentaba destruir”.