“Guíame Señor por la senda de tus mandatos” es la petición que humildemente le pedimos al Señor nuestro Dios, guíanos para hacer tu misericordiosa voluntad, guíanos para escuchar la palabra de Dios y cumplirla, guíanos para que practiquemos el derecho y la justicia. El Señor a través de su Palabra nos está haciendo esta invitación y nosotros conscientes de nuestra fragilidad nos acercamos a Él para decirle junto con el salmista: “Enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón”