“Y ustedes quién dicen que soy yo” nos pregunta hoy Jesús a través de su palabra. Cuantas veces respondemos con Pedro “El Mesías de Dios”, lo reconocemos en lo cotidiano de la vida conscientes que es necesario como Él, tomar la cruz de cada día, con la certeza de que sin Jesús, nuestras fatigas son inútiles. Hasta el punto de poder decir junto con el salmista “bendito el Señor, mi Roca; mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio”.