No somos pecadores porque pecamos, sino por la naturaleza impartida a través de Adán. Pero hoy, en el nuevo pacto, no somos pecadores perdonados, sino hijos justificados.
El reino de Dios es justicia, paz y gozo. Lo primero que se debe manifestar son las acciones de justicia.
Cuando el infierno te tire dardos de fuego, para avergonzarte, desprestigiarte, ofender, anular, culpar, condenar o angustiar, nos defendemos con la palabra de justicia.
No puedo tener paz sino hay justicia.
No puedo tener gozo si no hay paz.
Andar en la justicia de Dios es vital.