Acertó Vladímir Ilích Uliánov cuando eligió «Lenin» como apodo: era fácil de pronunciar en cualquier idioma y fácil, igualmente, de recordar.Un siglo después de su muerte, su nombre sigue sonando. Y eso que hubo un tiempo en el que Lenin pareció condenado a roer el amargo pan del exilio y a habitar el olvido, incluso fue tachado de loco. Entonces, solo él y un puñado de revolucionarios de larga trayectoria creyeron en la validez y el posterior triunfo de sus tesis. Tesis, las de Lenin, que cambiarían para siempre el rumbo de la historia. ¿Para mejor? ¿Para peor? Antes de responder a la pregunta, se impone narrar, aunque sea resumidamente, la vida de Vladímir Ilích Uliánov.
Sonido: César García.
Diseño: Estudio OdZ.
Twitter: @GonzaloAltozano
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