Levítico 25: El año de la restitución y libertad
Levítico 25:8-22:
“Después contarás siete semanas de años, es decir, siete veces siete años, de modo que el tiempo de las siete semanas de años te serán cuarenta y nueve años. Entonces harás resonar la corneta el día diez del mes séptimo. En el día de la Expiación harán resonar la corneta por todo su país. Santificarán el año cincuenta y pregonarán en el país libertad para todos sus habitantes. Este año les será de jubileo; volverán cada uno a la posesión de su tierra, y cada uno de ustedes volverá a su familia. El año cincuenta les será de jubileo; no sembrarán ni segarán lo que de por sí brote en la tierra, y no vendimiarán sus viñedos no cultivados. Porque es jubileo, les será santo, y comerán el producto que la tierra da de sí. En este año de jubileo volverán, cada uno a su posesión. “Si venden algo a su prójimo o compran algo de mano de su prójimo, nadie engañe a su hermano. Conforme al número de años transcurridos después del jubileo, comprarás de tu prójimo; y conforme al número de cosechas anuales, él te venderá a ti. De acuerdo con el mayor número de años, aumentarás su precio de compra; y conforme a la disminución de los años, disminuirás su precio de compra; porque es el número de cosechas lo que él te vende. “Ninguno de ustedes oprima a su prójimo. Más bien, teme a tu Dios, porque yo soy el SEÑOR su Dios. Cumplan, pues, mis estatutos; guarden mis decretos y cúmplanlos, y habitarán en la tierra seguros. La tierra dará su fruto, y comerán hasta saciarse y habitarán en ella con seguridad. “Si preguntan: ‘¿Qué comeremos el séptimo año, puesto que ni hemos de sembrar ni hemos de cosechar nuestros productos?’, entonces yo decretaré para ustedes mi bendición el sexto año, y habrá fruto para tres años. Sembrarán en el octavo año, pero todavía comerán de la cosecha añeja. Hasta que llegue la cosecha del noveno año, seguirán comiendo de la cosecha añeja.
-------------------------------
Es muy especial este capítulo porque vemos el orden y el respeto hacia la tierra. Dios mismo tomó acción y ordenó al pueblo dejar descansar la tierra por un año. Cada 7 años.
¡También vemos una fiesta muy especial donde se declara libertad cada 50 años! En ese año las deudas se perdonan, se devuelven las herencias que se vendieron, se liberan los judíos que tuvieron que venderse como esclavos. Se llamó el día del jubileo.
Fue un día fenomenal. Multitudes volvían a la tierra de sus antepasados para recuperar lo perdido, para comenzar de nuevo. Ya no serían más esclavos sujetos a servidumbre sino que tendrían el control y las decisiones de sus vidas. Cualquier tragedia que estaba fuera de su control y que causó la pérdida de sus riquezas, en ese día del jubileo estaba siendo dejada atrás y les fue restituida sus posesiones.
Cualquier decisión errónea que habían cometido por algún impulso o debilidad, en el día del jubileo se les daba una nueva oportunidad de enmendar sus errores, o los de sus padres, y restaurar sus vidas al estado de bendición que habían perdido.
Realmente Dios había establecido leyes para que los israelitas pudieran ser felices y pudieran suplir sus necesidades conforme a la bendición de Dios. Dios creó un sistema económico para que las viudas, los huérfanos y los pobres tuvieran el apoyo constante de los que estaban en mejor posición. Y el sistema de jubileo es un sistema de nuevas oportunidades.
¡Nosotros los cristianos tenemos un jubileo espiritual y se llama Jesucristo! Isaías lo había profetizado en Isaías 61; Jesucristo leyó esta Escritura delante del pueblo en un día de reposo, presentándose como el día de jubileo, donde todo aquel que creyera en Él, tendría liberación sanidad y restauración.
Leamos Lucas 4:17-21: “Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar...