Levítico 6: Ofendo a Dios cuando ofendo a mi prójimo.
Levítico 6:1-7 RVA2915:
1 El SEÑOR habló a Moisés diciendo: 2 “Cuando una persona peque y actúe con infidelidad contra el SEÑOR, negando a su prójimo lo que este le había encomendado o dejado en su poder, o si roba y extorsiona a su prójimo, 3 o si hallando algo que se había perdido lo niega, o jura con engaño respecto a cualquier cosa en que la gente suele pecar, 4 sucederá que habiendo pecado y siendo culpable, deberá restituir aquello que robó o extorsionó, o el depósito que se le encomendó, o la cosa perdida que halló, 5 o todo aquello sobre lo que haya jurado falsamente. Lo restituirá por entero y añadirá a ello la quinta parte. Todo esto lo pagará a quien se lo deba, el día en que presente su sacrificio por la culpa. 6 Además, traerá al sacerdote para el SEÑOR su sacrificio por la culpa, un carnero del rebaño, sin defecto, conforme a tu estimación, como sacrificio por la culpa. 7 El sacerdote hará expiación delante del SEÑOR por esa persona, y será perdonada de cualquiera de las cosas que hizo, por las que se ha hecho culpable”.
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En este capítulo vemos de forma más clara el concepto bíblico de amar a tu prójimo como a ti mismo. La razón de amar al prójimo es porque es una acción que afecta directamente nuestra relación con Dios. El Señor se siente traicionado, de la misma forma que uno es infiel a alguien, cuando nosotros traicionamos a nuestro prójimo con acciones como el robar, extorsionar y no devolver lo prestado; es contado como una ofensa delante del Señor.
Esto es importante entenderlo porque es fácil caer en el engaño de sentir que uno está bien con Dios porque va a la iglesia, adora, canta y lee la Biblia todos los días, pero si maltratamos a nuestro prójimo, Dios no se agrada de nuestra forma de vivir aunque hagamos cosas que sean espirituales.
Todo lo que hagamos y practiquemos relacionado al área espiritual con la intención de agradar a Dios y crecer en la fe debe ponerse en práctica cuando interactuamos con el prójimo.
Si por alguna razón fallamos a alguien, aquí vemos el proceso de restauración. Primero se reconoce la falta, después se restituye a la víctima, devolviendo lo que se perdió, se robó o se destruyó. A eso se le añade el 20% del valor y se trae una ofrenda delante de Dios en señal de arrepentimiento.
Esto nos muestra que, antes de pedir el perdón al Señor por nuestras malas acciones contra nuestro prójimo, debemos reconocer nuestro error y restituir al ofendido. Haciendo esto, el Señor nos concederá el perdón divino y nos dará una nueva oportunidad para comenzar de nuevo.
Recordemos las palabras del apóstol Juan acerca de nuestra relación con nuestro prójimo en 1 Juan 2:9-11: "El que dice que está en la luz y odia a su hermano, está en tinieblas todavía. El que ama a su hermano permanece en la luz y en él no hay tropiezo. Pero el que odia a su hermano está en tinieblas y anda en tinieblas; y no sabe a dónde va porque las tinieblas le han cegado los ojos."
Y en 1 Juan 3:14-15: "Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte. Todo aquel que odia a su hermano es homicida, y ustedes saben que ningún homicida tiene vida eterna permaneciendo en él."
Y también en 1 Juan 4:7-8: "Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Y todo aquel que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor."
Y por último, no olvides que esta enseñanza es importante practicarla con el prójimo más cercano: los miembros de nuestro hogar. Con ellos es que vamos a cometer más errores y a los que más debemos perdonar y buscar el camino de la restauración y reconciliación.
Soy tu amigo y hermano Eduardo Rodríguez. Que el Señor escuche tu oración, y te dé la capacidad de perdonar cuando te...