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El infierno animal que supone el modelo de ganader铆a industrial de macrogranjas tiene su otra cara en el infierno que vienen generando la proliferaci贸n de incendios, alimentados, entre otras cuestiones, por el combustible vegetal que ha dejado de retirar el ganado, que en lugar de estar en el campo est谩 encerrado en las macrogranjas.
S贸lo liberando los 6 millones de vacas y los m谩s de 30 millones de cerdos que criamos encerrados se podr铆an mantener 10 millones de hect谩reas de bosque en buenas condiciones de conservaci贸n de agua, suelo y biodiversidad, sin peligro de combusti贸n severa, si se le a帽aden a la tarea los reba帽os de cabras y ovejas y la acci贸n de los herb铆voros salvajes, poco m谩s habr铆a que hacer.
En primer lugar acabar con un modelo de producci贸n ganadera que atenta contra los derechos m谩s b谩sicos de los animales implicados, animales que no pueden desarrollar sus instintos vitales y que se encuentran hacinados con una carga farmac茅utica inaceptable, que acabamos ingeriendo, recluidos de por vida, que cada vez es m谩s corta por la aceleraci贸n de los procesos de cr铆a mediante hormonado y suplementos alimenticios. Se usan finalizadores que sirven para que engorden antes, antibi贸ticos de forma preventiva, hormonas y, con prescripci贸n veterinaria, se les dispensa gran cantidad de medicamentos. Los piensos que consumen son en su mayor铆a transg茅nicos, formulados a base de soja y ma铆z que lo son, sin obligaci贸n de etiquetar los productos como OMGs al ser producciones secundarias. Y los cuadros psicol贸gicos en los animales encarcelados y casi sin posibles movimientos tambi茅n son graves.
En segundo lugar, cambiar el modelo de producci贸n ganadera hacia el extensivo ecol贸gico, lo que representa producciones ganaderas de mucha calidad, que permitiran generalizar las dietas de consumo moderado de carne y l谩cteos a toda la poblaci贸n, si somos capaces de realizar esta transformaci贸n fuera de los mecanismos de mercado y entenderla como un servicio socioambiental a la sociedad, que se deber铆a desarrollar mediante la colaboraci贸n p煤blico-comunitaria entre Autonom铆as-ayuntamientos y cooperativas de ganaderas, que reciban el precio justo por su trabajo y generen productos accesibles para toda la poblaci贸n, con especial incidencia en la poblaci贸n infantil y juvenil a trav茅s de la incorporaci贸n de estos productos en comedores escolares y sociales.
Se precisa por tanto, salir de la gesti贸n obsoleta de la administraci贸n con retenes de prevenci贸n-extinci贸n que ha demostrado su fracaso, por deriva en lo que se viene conociendo como la paradoja de la extinci贸n, esto es, a m谩s extinci贸n m谩s combustibles para el incendio descontrolado que se es incapaz de apagar, se precisar铆a s贸lo mantener retenes en su n煤mero justo para la extinci贸n y que est茅n especializados en prevenci贸n en zonas de especial conservaci贸n.
Y peor a煤n si se cae en la gesti贸n privada, apuesta que persigue la actual Junta de Andaluc铆a, en la que se entiende el monte como una sucesi贸n de 谩rboles a explotar, que pierde su condici贸n de bosque y que a煤n as铆 puede ser m谩s proclive al gran incendio por las especies usadas como los eucaliptos en marcos de plantaci贸n cada vez m谩s reducidos para generar biomasa.
Por tanto, liberar nuestros animales presos es una de las opciones m谩s inteligentes que se podr铆an exigir tanto desde el punto de vista socioambiental como de la 茅tica m谩s elemental.
By Radio AlmainaEl infierno animal que supone el modelo de ganader铆a industrial de macrogranjas tiene su otra cara en el infierno que vienen generando la proliferaci贸n de incendios, alimentados, entre otras cuestiones, por el combustible vegetal que ha dejado de retirar el ganado, que en lugar de estar en el campo est谩 encerrado en las macrogranjas.
S贸lo liberando los 6 millones de vacas y los m谩s de 30 millones de cerdos que criamos encerrados se podr铆an mantener 10 millones de hect谩reas de bosque en buenas condiciones de conservaci贸n de agua, suelo y biodiversidad, sin peligro de combusti贸n severa, si se le a帽aden a la tarea los reba帽os de cabras y ovejas y la acci贸n de los herb铆voros salvajes, poco m谩s habr铆a que hacer.
En primer lugar acabar con un modelo de producci贸n ganadera que atenta contra los derechos m谩s b谩sicos de los animales implicados, animales que no pueden desarrollar sus instintos vitales y que se encuentran hacinados con una carga farmac茅utica inaceptable, que acabamos ingeriendo, recluidos de por vida, que cada vez es m谩s corta por la aceleraci贸n de los procesos de cr铆a mediante hormonado y suplementos alimenticios. Se usan finalizadores que sirven para que engorden antes, antibi贸ticos de forma preventiva, hormonas y, con prescripci贸n veterinaria, se les dispensa gran cantidad de medicamentos. Los piensos que consumen son en su mayor铆a transg茅nicos, formulados a base de soja y ma铆z que lo son, sin obligaci贸n de etiquetar los productos como OMGs al ser producciones secundarias. Y los cuadros psicol贸gicos en los animales encarcelados y casi sin posibles movimientos tambi茅n son graves.
En segundo lugar, cambiar el modelo de producci贸n ganadera hacia el extensivo ecol贸gico, lo que representa producciones ganaderas de mucha calidad, que permitiran generalizar las dietas de consumo moderado de carne y l谩cteos a toda la poblaci贸n, si somos capaces de realizar esta transformaci贸n fuera de los mecanismos de mercado y entenderla como un servicio socioambiental a la sociedad, que se deber铆a desarrollar mediante la colaboraci贸n p煤blico-comunitaria entre Autonom铆as-ayuntamientos y cooperativas de ganaderas, que reciban el precio justo por su trabajo y generen productos accesibles para toda la poblaci贸n, con especial incidencia en la poblaci贸n infantil y juvenil a trav茅s de la incorporaci贸n de estos productos en comedores escolares y sociales.
Se precisa por tanto, salir de la gesti贸n obsoleta de la administraci贸n con retenes de prevenci贸n-extinci贸n que ha demostrado su fracaso, por deriva en lo que se viene conociendo como la paradoja de la extinci贸n, esto es, a m谩s extinci贸n m谩s combustibles para el incendio descontrolado que se es incapaz de apagar, se precisar铆a s贸lo mantener retenes en su n煤mero justo para la extinci贸n y que est茅n especializados en prevenci贸n en zonas de especial conservaci贸n.
Y peor a煤n si se cae en la gesti贸n privada, apuesta que persigue la actual Junta de Andaluc铆a, en la que se entiende el monte como una sucesi贸n de 谩rboles a explotar, que pierde su condici贸n de bosque y que a煤n as铆 puede ser m谩s proclive al gran incendio por las especies usadas como los eucaliptos en marcos de plantaci贸n cada vez m谩s reducidos para generar biomasa.
Por tanto, liberar nuestros animales presos es una de las opciones m谩s inteligentes que se podr铆an exigir tanto desde el punto de vista socioambiental como de la 茅tica m谩s elemental.