Gracias a la obra de nuestro Mesías y Salvador Yahshua ahora podremos vivir fuera del dominio del temor, el temor vino después que que Adán hubo pecado, en Génesis dice: «tuve miedo y me escondí» pero el Apóstol Pablo nos recuerda que nuestro Padre Celestial no nos ha dado un espíritu de temor, sino de poder, de amor y de dominio propio.
2 Timoteo 1:7