La contaminación del pecado requiere de la limpieza que da el Salvador, y en gratitud a Él debemos vivir la vida de santidad que el nos ofrece. Como aquél que nos llamó es santos, seamos también nosotros santos en toda nuestra manera de vivir.
La contaminación del pecado requiere de la limpieza que da el Salvador, y en gratitud a Él debemos vivir la vida de santidad que el nos ofrece. Como aquél que nos llamó es santos, seamos también nosotros santos en toda nuestra manera de vivir.