Rodeando nuestro cuerpo físico tenemos un espacio energético propio llamado aura, campo o huevo áurico, formado por los cuerpos más sutiles, que no se manifiestan en el plano físico concreto y permanecen como campos energéticos con distintos niveles de vibración y densidad.
Esta meditación te ayudará a limpiar y armonizar todo tu campo áurico, desde el más sutil, el cuerpo mental, pasando por el emocional y luego el físico. Antes del cuerpo físico está el cuerpo etérico, que es como el envase que mantiene unido nuestro cuerpo físico, pero a los efectos de esta meditación los tomaremos como un mismo cuerpo.
Tener un aura limpio y luminoso es la mejor protección que podemos tener, evitando que penetren energías que entorpezcan o alteren nuestra armonía interna y externa.