Esta meditación se centra en el corazón, para armar el campo áurico y limpiarlo y purificarlo. Es una meditación muy útil para trabajar la autosanación, no solamente del cuerpo físico sino también de desequilibrios emocionales o pensamientos negativos, pesimistas, de desánimos.
A partir del corazón, formamos el espacio de luz visible para purificar hacia arriba y hacia abajo, llenándolo de luz pura y luminosa.
Namasté!