Lina vino de Cali, en Colombia. Empezó como dependienta de una panadería en Barcelona. Las deudas le llevaron a probar una oferta laboral de masajes. El primer día de su nuevo trabajo ganó más dinero que en todo un mes en su anterior empleo. Cuenta historias de clientes: el que se enamoró de forma posesiva, el obsesionado por la coprofilia. Sueña con tener un taxi, abrir un restaurante y pilotar una avioneta.