Para un cristiano, orar es un deber, o incluso más que eso: ¡una necesidad! Si lo pensamos bien, qué suerte la nuestra la de poder hablar con Dios. La oración es una conversación con Dios, un diálogo con Él. Así, sin más, una conversación con Jesús.
Para un cristiano, orar es un deber, o incluso más que eso: ¡una necesidad! Si lo pensamos bien, qué suerte la nuestra la de poder hablar con Dios. La oración es una conversación con Dios, un diálogo con Él. Así, sin más, una conversación con Jesús.