Bienaventurados los que trabajan en la rama judicial, porque ellos no salen afectados de la corrupción en los despachos, y pobre de aquel que con su tarjeta profesional pretende actuar en base al conocimiento legal, a su pericia e inteligencia.
Bienaventurados los que trabajan en la rama judicial, porque ellos no salen afectados de la corrupción en los despachos, y pobre de aquel que con su tarjeta profesional pretende actuar en base al conocimiento legal, a su pericia e inteligencia.