Detrás de cada "buenos días, ¿en qué le puedo ayudar?" hay una persona con sus propios problemas, cansancio y un diario vivir pesado. En el episodio de hoy, nos quitamos el uniforme de "empleado perfecto" para hablar de lo que realmente ocurre tras el mostrador.
Conversamos sobre esa presión invisible de tener que dar la razón, incluso cuando el reclamo no tiene sentido. Este episodio es para ti, que sabes lo difícil que es mantener la calma cuando tienes un mal día y el cliente exige lo imposible.
Puntos clave:
La carga emocional de la atención al cliente.
Anécdotas del día a día: clientes que marcan (para bien y para mal).
Por qué "tener la razón" no significa tener educación.