Seguro trabajan en calzones, se desinfectan hasta el alma, lavan sus manos mil veces al día y saludan de codito a codito. De besos y sexo ni hablamos. Así nos cambió la vida el coronavirus.
Seguro trabajan en calzones, se desinfectan hasta el alma, lavan sus manos mil veces al día y saludan de codito a codito. De besos y sexo ni hablamos. Así nos cambió la vida el coronavirus.