La grave situación que vive el Perú debería estimular nuestro sentido de la prudencia, en vez de convertir la campaña en un teatro de hostilidades y de aniquilamiento de los adversarios.
La grave situación que vive el Perú debería estimular nuestro sentido de la prudencia, en vez de convertir la campaña en un teatro de hostilidades y de aniquilamiento de los adversarios.