Este año 2020 se habrán tomado cerca de 1.4 billones de fotografías (1.4 trillones en inglés). Una multitud de teléfonos inteligentes, cámaras de aficionados, semiprofesionales y profesionales, habrán llenado las líneas de tiempo de todas y cada una de las redes sociales para la fatiga crónica de nuestros ojos. Vivimos ahogándonos en un mar de imágenes intrascendentes. No sería mala idea volver a disfrutar de la brisa del mar, de la rugosa piel de las rocas que bordean los ríos, de la respiración silente de la persona que amamos. Como recuerdo íntimo e irrepetible. Sin el reflejo falso en una pantalla, sin contárselo a nadie, sin que Los Agentes del Olvido nos puedan descubrir.