La Palabra de Dios ensea, el respeto a los Ancianos en la fe; que son personas con madurez espiritual y dignos de doble honor. Eran hombres, que se nombraban en las congregaciones. Preparados y establecidos como Ancianos; para que trabajen bien y se pongan de acuerdo, en los asuntos de la Iglesia. No se debe nombrar un nefito: puede caer en las garras del diablo, con facilidad.