En el cristianismo, los ángeles son definidos como criaturas espirituales, personales e inmortales, creadas por Dios para glorificarlo y servir como sus mensajeros o protectores de la humanidad.
Su Jerarquía Celestial está basada tradicionalmente en las obras de Dionisio Areopagita y Santo Tomás de Aquino, los ángeles se organizan en nueve coros agrupados en tres jerarquías:
Primera Jerarquía (Cerca de Dios):
Serafines: Los más cercanos a Dios, enfocados en el amor y la devoción.
Querubines: Guardianes de la gloria de Dios, asociados con la sabiduría.
Tronos: Representan la justicia divina.