Siempre no ha fascinado en pasado, conocer las historias de la infancia de nuestros padres, las batallas de nuestros abuelos, de donde venimos, como era nuestro pueblo hace 100 años. A todos nos gusta la historia. Hasta cierto momento podemos acudir a los relatos, lo libros y las crónicas pero hay un punto, una línea temporal donde no hay nada escrito, ahí entra la arqueología.
Seguramente aun tenemos en nuestra cabeza la idea romántica del arqueólogo, medio aventurero que brocha en mano desentierra restos. Esta parte ha cambiado mucho.
Si bien también se siguen desenterrando huesos, ahora los arqueólogos modernos se fijan en los átomos que contienen esos restos óseos.
Eso es a lo que se dedica nuestro invitado, a estudiar los átomos presentes en restos humanos y así averiguar si comían mucha carne o pescado, si podían beber agua contaminada o si tenían algún déficit en la alimentación.
Hoy les queremos hablar de la moderna arqueología, aquella que estudia lo más pequeño para averiguar como era la vida de nuestros ancestros.