Es muy frecuente escuchar en todas las familias que entre hermanos y hermanas hay celos y envidias, y lo difícil que se suele sobrellevar estas situaciones sobre todo cuando son pequeños y adolescentes.
Generalmente tendemos a pensar que los celos fraternales son malos y que los progenitores tenemos que evitarlos a toda costa, ¿pero esto se puede hacer? Por el contrario, si es algo natural, cómo podemos gestionar esas situaciones en las que se producen rivalidades entre hermanos y hermanas y, que a veces, llegan a ser complicadas en el día a día?