Por un momento aceptemos el desafío. Dejamos de lado los apuntes y datos oficiales. Ya habrá tiempo para eso. Recordemos primero aquel viernes en que jubilados y jubiladas hicieron colas frente a los bancos porque desde hacía semanas no tenían dinero para vivir. En esos mismos espacios estaban las madres sentadas con sus hijos e hijas sobre las veredas, a la espera de cobrar la asignación. ¿Las recuerdan? Algunos les acercaban un café y las más afortunadas se sentaban sobre una silla de plástico negro. Otras, apoyaban sus espaldas contra el paredón de locales vacíos, con los brazos cansados de cargar al niño o la niña que no pudieron dejar solo en casa. Si nos hubiera tocado a nosotros, a lo mejor no la bancábamos tanto. Los viejos y las mujeres pobres ya pasaban por esa espera mucho antes de la pandemia y de la mala decisión de un director de Anses que ya no está en su cargo…..