El problema es que un corazón impuro no puede ver con claridad. Así como un vidrio sucio distorsiona lo que está del otro lado, un corazón lleno de impureza, de doble intención, de pecado no tratado, distorsiona nuestra percepción de Dios.
El problema es que un corazón impuro no puede ver con claridad. Así como un vidrio sucio distorsiona lo que está del otro lado, un corazón lleno de impureza, de doble intención, de pecado no tratado, distorsiona nuestra percepción de Dios.