Los humanos reciben la vida espiritual solamente mediante la fe en la obra redentora de Dios en Jesucristo.
Esta vida espiritual es un anticipo de la vida que los creyentes disfrutarán final y plenamente en el cielo y tierra nuevos.
La vida en el espíritu significa mantenerse sujeto a la dirección y guía del Espíritu Santo y estar siempre abierto a sus dones y al poder que nos da.