En las enseñanzas del Señor, tenemos una explicación del proceso de nuestra fe. Jesucristo dijo, «…cualquiera que diga a este monte…y no dude en su corazón…». Como creyentes, tenemos que depositar la Palabra de Dios en el corazón hasta que tenemos una abundancia. ¡De la abundancia del corazón, habla la boca!