Desde que Mendel diera los primeros pasos en el estudio de lo que después se conocería como genética, hemos aprendido que nuestra constitución fisiológica es heredada. Pero desconocemos muchas de las sorpresas que aún depara la herencia genética.
Desde que Mendel diera los primeros pasos en el estudio de lo que después se conocería como genética, hemos aprendido que nuestra constitución fisiológica es heredada. Pero desconocemos muchas de las sorpresas que aún depara la herencia genética.