Juan Carlos Guzmán recibe una pensión de apenas 15 mil pesos. Es el único ingreso formal. El resto, depende de las changas. Junto a su esposa sobreviven en una pequeña vivienda en calle Liniers. La misma casa que habitaban hace más de 10 años, cuando un examen de ADN confirmó que don Guzmán tenían un 99,9 por ciento de rastros genéticos de Manubens Calvet. Creyeron que eran millonarios, pero siguen siendo pobres.
Tras el acuerdo del reparto de la herencia después de décadas de litigio judicial, el juez determinó que Juan Carlos, su hermana de 80 años y los cuatro hijos de su hermano fallecido, debían recibir algo más de 650 mil dólares entre dinero en efectivo, hectáreas de campo y una casa. Sin embargo, tres herederos se oponen y la situación podría derivar en un nuevo proceso judicial, según relató Guzmán a Póster Central.