Jesús tenía como costumbre adorar a Dios en privado y en lo público, bien podríamos hacer el propósito de tener los cultos matutinos y vespertino en nuestro hogar e ir puntualmente a los cultos en la iglesia.
Jesús tenía como costumbre adorar a Dios en privado y en lo público, bien podríamos hacer el propósito de tener los cultos matutinos y vespertino en nuestro hogar e ir puntualmente a los cultos en la iglesia.