Una de las verdades más hermosas, consoladoras, y alentadoras que Cristo habló fue lo que le dijo a María Magdalena afuera de la tumba vacia. "Vé y dile a mis hermanos que voy a regresar a mi Padre y tu Padre. ¡A través de nuestra fe en Cristo resucitado, somos los hijos legitimos de Dios Padre! ¡Que verdad! Lo triste es que por ser nacidos pecaminosos, no siempre nos comportamos o vivimos como hijos de Dios. Este sermón se trata de transformarnos más y más a que nos parezcamos en actitud y acción como los hijos del Padre celestial que somos en su precioso Hijo.