Una de las verdades del evangelio más hermosa, consoladora y alentadora es los que Jesús le dijo a María Magdalena cuando ambos estaban parados a medio metro fuera de la tumba vacia - "Vé y dile a mis hermanos que voy a regresar a mi Padre y tu Padre." A través de nuestra fe en el Cristo resucitado, nosotros somos hijos legitimos de Dios Padre, tal como Cristo es. Desgraciadamente, por ser nacidos pecadores, a menudo no nos comportamos como hijos de Dios y no vivimos con la valentía y confianza que debe pertencerles a los hijos del Altísimo. Este sermón se trata de transformarnos más y más a que nos parezcamos en mente y acción a los hijos de nuestros querido Padre celestial.