Poco antes del fin del mundo. Existió la palabra. Había ciudades y en las ciudades habitaban los hombres que algunos eran buenos y. Luego pocos lo fueron. También había interés por hacer algunas cosas. Algunas cosas también eran buenas. Pero también después. Fueron pocas las cosas buenas. Y luego fueron pocas las cosas. Podías encontrar en la orilla de los poblados a estas personas que amaban por aquellos que no podían. Y lo único que querían era seguir antes de que llegara la noche y después la madrugada fría. Y se olvidarán por completo de ellos y ellos se olvidarán de que este era un mundo hermoso. Había cosas hermosas. Al final del tiempo de los hombres de ceniza.