El debate se abrió en mayo y ahora el Gobierno pisa el acelerador y, primero el secretario de Estado de Transportes y pocas horas después la propia Ministra, Raquel Sánchez, confirmaban que los conductores tendrán que pagar por el uso de autopistas y autovías: “un sistema de tarificación”, lo llamaba la titular de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana. Se trataría de un modelo que en ningún caso genere agravios territoriales. Los transportistas advierten de sus posibles efectos sobre la competitividad de los productos y la seguridad vial.
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