Todos nosotros en la Iglesia del Señor, siempre hemos tenido batallas y luchas. En la Iglesia de Corinto, también había problemas. Pablo se refiere a una Iglesia que está murmurando de él y de otros Apóstoles: tuvo que defenderse y mostrar sus credenciales. No existe la Iglesia perfecta, aunque siempre anhelamos ser perfectos: pero no toleramos el pecado. Hay que buscar a Cristo.