Nuestro Señor Jesús tiene un pueblo en el mundo que es suyo; los compró y pagó caro por ellos, y los puso aparte para sí; ellos se rinden a Él como pueblo peculiar. A los que Cristo ama, los ama hasta lo sumo. Nada puede separar del amor de Cristo al creyente verdadero. | Pr. Antonio Urrutia V.