Son los sencillos de corazón quienes reconocen al Señor. Los arrogantes y orgullosos siempre cierran su corazón y se quedan en una mediocridad que no salva.
Son los sencillos de corazón quienes reconocen al Señor. Los arrogantes y orgullosos siempre cierran su corazón y se quedan en una mediocridad que no salva.