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A menudo los vemos simplemente como elementos ornamentales o barreras para separar nuestra propiedad de la del vecino, pero un seto bien elegido y plantado con criterio ofrece un sinfín de beneficios que van mucho más allá de la estética. En la sección Campo Abierto, el experto Ion Colino explica que estas estructuras vegetales funcionan como un auténtico pulmón y protector de nuestro espacio verde. Lejos de ser una pared inerte, un seto es un ecosistema en miniatura que actúa como un "hotel de cinco estrellas para la biodiversidad".
Entre sus funciones principales destaca el control natural de plagas, ya que atraen a pájaros insectívoros y fauna útil que mantiene el huerto sano. Además, funcionan como excelentes cortavientos que mitigan el impacto de las rachas fuertes, especialmente en zonas de montaña, mientras que sus raíces estructuran la tierra para protegerla de la erosión y mantenerla cohesionada. Dependiendo de su densidad y altura, también pueden actuar como un potente aislante capaz de reducir drásticamente el ruido exterior.
A la hora de la plantación, Colino apuesta por especies autóctonas como el laurel, el aligustre, los acebos, los durillos o la encina, que se adaptan perfectamente al entorno y son fáciles de mantener. Para quienes buscan un cerramiento natural más disuasorio, recomienda opciones como el espino albar, los agracejos, los pacharanes o la piracanta, que cumplen una función protectora sin necesidad de recurrir a vallas metálicas.
La planificación es vital para que el seto no robe luz o nutrientes a otras plantas. Jon aconseja situarlos preferiblemente en los fondos de la huerta, donde puedan crecer libremente con un toque paisajístico pero con criterio. Si se poda en el momento adecuado respetando la floración, el seto se convierte en un albergue de "bichos" beneficiosos y los restos obtenidos pueden usarse como mulch para fertilizar el suelo constantemente.
Aprovechando la entrada de la primavera, el experto aclara que "siempre que la planta vaya en maceta, se puede trasplantar en cualquier época del año", aunque recalca la importancia de apretar bien la tierra al plantar para evitar bolsas de aire. Eso sí, advierte que hace falta paciencia, ya que especies como las fotinias o el laurel pueden tardar entre dos y tres temporadas en formar un seto espeso y alcanzar una altura considerable. Como bien resume Jon: "No estamos hablando de muebles, estamos hablando de vida".
By Ion ColinoA menudo los vemos simplemente como elementos ornamentales o barreras para separar nuestra propiedad de la del vecino, pero un seto bien elegido y plantado con criterio ofrece un sinfín de beneficios que van mucho más allá de la estética. En la sección Campo Abierto, el experto Ion Colino explica que estas estructuras vegetales funcionan como un auténtico pulmón y protector de nuestro espacio verde. Lejos de ser una pared inerte, un seto es un ecosistema en miniatura que actúa como un "hotel de cinco estrellas para la biodiversidad".
Entre sus funciones principales destaca el control natural de plagas, ya que atraen a pájaros insectívoros y fauna útil que mantiene el huerto sano. Además, funcionan como excelentes cortavientos que mitigan el impacto de las rachas fuertes, especialmente en zonas de montaña, mientras que sus raíces estructuran la tierra para protegerla de la erosión y mantenerla cohesionada. Dependiendo de su densidad y altura, también pueden actuar como un potente aislante capaz de reducir drásticamente el ruido exterior.
A la hora de la plantación, Colino apuesta por especies autóctonas como el laurel, el aligustre, los acebos, los durillos o la encina, que se adaptan perfectamente al entorno y son fáciles de mantener. Para quienes buscan un cerramiento natural más disuasorio, recomienda opciones como el espino albar, los agracejos, los pacharanes o la piracanta, que cumplen una función protectora sin necesidad de recurrir a vallas metálicas.
La planificación es vital para que el seto no robe luz o nutrientes a otras plantas. Jon aconseja situarlos preferiblemente en los fondos de la huerta, donde puedan crecer libremente con un toque paisajístico pero con criterio. Si se poda en el momento adecuado respetando la floración, el seto se convierte en un albergue de "bichos" beneficiosos y los restos obtenidos pueden usarse como mulch para fertilizar el suelo constantemente.
Aprovechando la entrada de la primavera, el experto aclara que "siempre que la planta vaya en maceta, se puede trasplantar en cualquier época del año", aunque recalca la importancia de apretar bien la tierra al plantar para evitar bolsas de aire. Eso sí, advierte que hace falta paciencia, ya que especies como las fotinias o el laurel pueden tardar entre dos y tres temporadas en formar un seto espeso y alcanzar una altura considerable. Como bien resume Jon: "No estamos hablando de muebles, estamos hablando de vida".