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En este episodio viajamos hasta TRAPPIST-1, un sistema planetario situado a unos 40 años luz de la Tierra y formado por siete mundos rocosos que orbitan una pequeña estrella enana roja.
A través de las observaciones del telescopio James Webb, los científicos intentan descubrir si estos planetas conservan atmósferas, agua o condiciones compatibles con la vida. Pero el reto es enorme: la intensa actividad magnética de su estrella puede alterar las mediciones y dificultar la interpretación de los datos.
Los estudios sugieren que los planetas más cercanos a la estrella podrían ser mundos rocosos desnudos o con atmósferas muy débiles, castigados por la radiación. En cambio, los planetas exteriores podrían esconder océanos bajo capas de hielo e incluso actividad criovolcánica. Entre todos ellos, TRAPPIST-1 e destaca como uno de los candidatos más prometedores para la habitabilidad, por su posición y características físicas.
TRAPPIST-1 se convierte así en un laboratorio natural para responder una gran pregunta: ¿pueden los planetas que orbitan estrellas frías y violentas conservar las condiciones necesarias para la vida?
By Sam MikelEn este episodio viajamos hasta TRAPPIST-1, un sistema planetario situado a unos 40 años luz de la Tierra y formado por siete mundos rocosos que orbitan una pequeña estrella enana roja.
A través de las observaciones del telescopio James Webb, los científicos intentan descubrir si estos planetas conservan atmósferas, agua o condiciones compatibles con la vida. Pero el reto es enorme: la intensa actividad magnética de su estrella puede alterar las mediciones y dificultar la interpretación de los datos.
Los estudios sugieren que los planetas más cercanos a la estrella podrían ser mundos rocosos desnudos o con atmósferas muy débiles, castigados por la radiación. En cambio, los planetas exteriores podrían esconder océanos bajo capas de hielo e incluso actividad criovolcánica. Entre todos ellos, TRAPPIST-1 e destaca como uno de los candidatos más prometedores para la habitabilidad, por su posición y características físicas.
TRAPPIST-1 se convierte así en un laboratorio natural para responder una gran pregunta: ¿pueden los planetas que orbitan estrellas frías y violentas conservar las condiciones necesarias para la vida?