
Sign up to save your podcasts
Or


Los therian no nacen del disfraz ni de la fantasía.
Nacen del instinto.
Son la memoria antigua del cuerpo:
la parte animal que nunca se extinguió,
la que observa, acecha, siente y reacciona antes que la razón.
No imitan animales.
Encarnan su energía.
Como los chamanes, como los monjes que estudiaban al tigre o a la grulla, como los mitos donde el humano revela la bestia que siempre llevó dentro. Fuera de tener una condición física extraordinaria.
Ser therian no es juego. Es libertad incomprendida.
Es reconocer que bajo la piel todavía vive un animal despierto.
By Omar HejeileLos therian no nacen del disfraz ni de la fantasía.
Nacen del instinto.
Son la memoria antigua del cuerpo:
la parte animal que nunca se extinguió,
la que observa, acecha, siente y reacciona antes que la razón.
No imitan animales.
Encarnan su energía.
Como los chamanes, como los monjes que estudiaban al tigre o a la grulla, como los mitos donde el humano revela la bestia que siempre llevó dentro. Fuera de tener una condición física extraordinaria.
Ser therian no es juego. Es libertad incomprendida.
Es reconocer que bajo la piel todavía vive un animal despierto.