El propósito eterno de Dios es dar a conocer Su infinita sabiduría a través de la iglesia. Este no es un tema fácil.
Dios tiene un propósito eterno y nada puede frustrarlo. El propósito eterno de Dios es resumir todas las cosas en Cristo. Él es la pieza central de la historia. Todo el Antiguo Testamento apunta a Cristo. Todo el Nuevo Testamento testifica de Él.