El Invitado
Alcalde durante la Segunda República terminaría por claudicar con un contundente "así no se puede hacer nada provechoso" y es que en un tiempo convulso socialmente, con un elevadísimo nivel de paro y un sector político inmovilista dispuesto a torpedear, efectivamente, era difícil dar un paso. Sin embargo Luis Zarazaga dio muchos y hoy nos los cuenta María José Arrizabalaga.