El creyente debe mantenerse firme, estar pero no ser, participar pero no pertenecer a las cosas mundanas que alejan el corazón de Dios. Cuanto más prevalece el amor del mundo, más decae el amor de Dios. Todo pasa, sólo permanece quien sabe leer la historia con ojos de eternidad.
Comentario al Evangelio por fray Martín Alexis
https://www.dominicos.org/predicacion/evangelio-del-dia/30-12-2024/