alegría y la alabanza nunca pueden contenerse porque si se silencian
los demás elementos de la naturaleza y las piedras gritarán en su
lugar. Hoy es el emblemático Lunes de Pascua, segundo día de la
Octava Pascual. Seguimos contemplando con gozo al Señor Resucitado.
También se llama el Lunes del anuncio del Ángel. De la misma forma
que en Navidad anuncia a los pastores el Nacimiento del Salvador hoy
ha hablado con las mujeres anunciándoles la Resurrección. Ellas van
aturdidas.
Pero Jesús Resucitado les sale al encuentro para
confirmarles lo que les ha dicho el Mensajero Celestial. Él les
invita a comunicárselo a los demás discípulos. Entonces se llenan
de alegría.
Ante lo sucedido, los guardias estaban atemorizados por
el terremoto, y el Ángel que habló a las mujeres.
No tienen más
remedio que ir a contárselo a los príncipes de los sacerdotes. Esto
provoca un nuevo Consejo para buscar una solución. Las autoridades
judías deciden dar a los soldados que vigilaban la losa un dinero
para que divulgasen la falsa noticia de que mientras dormían sus
discípulos robaron el Cuerpo.
También les prometieron evitar
cualquier complicación con el Gobernador porque se lo ganarían.
Contra todo pronóstico para aquellos fariseos y guardias romanos, el
Sepulcro Vacío es la primera prueba rotunda de la Resurrección del
Señor. De hecho todo estaba bien enrollado y envuelto.
De haber sido
mentira no se hubiesen atrevido a predicar Pedro y los Apóstoles
garantizando que el Señor a Quien habían entregado a los Jefes del
pueblo para crucificarlo había Resucitado. Y la guardia les hubiese
obligado a entregar el Cuerpo. Pero no fue así. El hallazgo de esta
realidad muestra y certificala Gloria de la Pascua.