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Lee Isaías 60:1–12
En Navidad, las luces añaden belleza a nuestros árboles navideños e iluminan el exterior de nuestros hogares. La tradición de las luces parece la manera perfecta de celebrar el nacimiento de nuestro Salvador. Después de todo, Jesús Se describió a Sí mismo como la “luz del mundo” (Juan 8:12).
En Isaías 60:2–3, el profeta parece hablar de Jesús cuando dice: “Las naciones serán guiadas por tu luz, y los reyes, por tu amanecer esplendoroso” (Isaías 60:3). Pero en su contexto original, el profeta estaba describiendo a Israel. El destino de Israel finalmente sería restaurado mediante el reinado del Mesías. El profeta había predicho la caída de Jerusalén. Le dijo a Ezequías: “Sin duda vendrán días en que todo lo que hay en tu palacio y todo lo que tus antepasados atesoraron hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia. No quedará nada —dice el Señor—” (Isaías 39:6).
Isaías señala el momento en que Jerusalén será reconstruida y “las riquezas de las naciones” serán traídas a ella (v. 5). Un pensamiento similar aparece en Apocalipsis 21:26, que dice que “llevarán a ella todas las riquezas y el honor de las naciones” que será la nueva Jerusalén después de que se hayan establecido los nuevos cielos y la nueva tierra. Estas bendiciones implican más que la restauración de Israel como entidad nacional y la repoblación de Jerusalén. Son características del reinado del Mesías. Este será el momento en que Dios cumplirá Su promesa de bendecir a todas las naciones a través de Abraham (Génesis 12:3; 18:18; 26:4).
La promesa de elevar a Jerusalén no es favoritismo político. Refleja el interés de Dios en todas las personas y Su deseo de bendecir a cada nación a través de Cristo. El Dios de Israel es “SEÑOR de toda la tierra” (Zacarías 4:14; Apocalipsis 11:4). En los nuevos cielos y la nueva tierra, Jerusalén será un lugar donde las bendiciones de Dios fluirán a todas las personas. Sus puertas siempre estarán abiertas (v. 11).
Ora con nosotros
Padre amoroso, Tú prometiste en Isaías 60 que las naciones “serán guiadas por tu luz”. Esta temporada navideña celebramos el cumplimiento de Tu promesa: Tu Hijo que “nos libró del dominio de la oscuridad” (Colosenses 1:13).
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By Radio Moody5
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Lee Isaías 60:1–12
En Navidad, las luces añaden belleza a nuestros árboles navideños e iluminan el exterior de nuestros hogares. La tradición de las luces parece la manera perfecta de celebrar el nacimiento de nuestro Salvador. Después de todo, Jesús Se describió a Sí mismo como la “luz del mundo” (Juan 8:12).
En Isaías 60:2–3, el profeta parece hablar de Jesús cuando dice: “Las naciones serán guiadas por tu luz, y los reyes, por tu amanecer esplendoroso” (Isaías 60:3). Pero en su contexto original, el profeta estaba describiendo a Israel. El destino de Israel finalmente sería restaurado mediante el reinado del Mesías. El profeta había predicho la caída de Jerusalén. Le dijo a Ezequías: “Sin duda vendrán días en que todo lo que hay en tu palacio y todo lo que tus antepasados atesoraron hasta el día de hoy, será llevado a Babilonia. No quedará nada —dice el Señor—” (Isaías 39:6).
Isaías señala el momento en que Jerusalén será reconstruida y “las riquezas de las naciones” serán traídas a ella (v. 5). Un pensamiento similar aparece en Apocalipsis 21:26, que dice que “llevarán a ella todas las riquezas y el honor de las naciones” que será la nueva Jerusalén después de que se hayan establecido los nuevos cielos y la nueva tierra. Estas bendiciones implican más que la restauración de Israel como entidad nacional y la repoblación de Jerusalén. Son características del reinado del Mesías. Este será el momento en que Dios cumplirá Su promesa de bendecir a todas las naciones a través de Abraham (Génesis 12:3; 18:18; 26:4).
La promesa de elevar a Jerusalén no es favoritismo político. Refleja el interés de Dios en todas las personas y Su deseo de bendecir a cada nación a través de Cristo. El Dios de Israel es “SEÑOR de toda la tierra” (Zacarías 4:14; Apocalipsis 11:4). En los nuevos cielos y la nueva tierra, Jerusalén será un lugar donde las bendiciones de Dios fluirán a todas las personas. Sus puertas siempre estarán abiertas (v. 11).
Ora con nosotros
Padre amoroso, Tú prometiste en Isaías 60 que las naciones “serán guiadas por tu luz”. Esta temporada navideña celebramos el cumplimiento de Tu promesa: Tu Hijo que “nos libró del dominio de la oscuridad” (Colosenses 1:13).
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