Vanessa Escrig Cervera
Bajo el microscopio, una gota de agua de mar concentrada tiene mucha vida. Una vida invisible, increíble y extraña por igual. A este conjunto de organismos microscópicos marinos, que se mueven ajenos a nuestra observación, se les llama plancton: una palabra que proviene del griego planktos, que significa «errante», pues viajan en suspensión y a la deriva entre corrientes de agua. Su nombre quizá no refleja toda la importancia de estos seres vivos, ya que son el componente básico de la vida en la Tierra. Ejerce un papel esencial al mantener la salud y el equilibrio oceánico. Es la base de la pirámide trófica del planeta y, además, el responsable de la producción de más de la mitad del oxígeno que respiramos. En esta foto podemos ver, por un lado, fitoplancton, como las diatomeas, que forman cadenas de células, o un Ceratium con sus dos flagelos; y, por otro, zooplancton, como los copépodos con sus antenas, los auplius con sus quetas… ¡En nuestros mares y océanos hay un mundo fascinante, que no lo veamos no significa que no debamos protegerlo!