Lola Molina Fernández
Coautoría: Isabel Sánchez Almazo, Concepción Hernández Castillo, Pedro Sánchez Castillo
La imaginación humana encuentra en la observación de la naturaleza una inagotable fuente de inspiración, y la fantasía se alimenta a menudo de lo difícilmente explicable u observable, como el sorprendente mundo
microscópico. A ese mundo pertenece un grupo de microalgas unicelulares que pueblan nuestras aguas: los dinoflagelados. Estos presentan una enorme variedad de formas y tamaños, colonizando tanto aguas marinas como dulces. Entre sus caracteres diferenciales se puede destacar la existencia de un surco transversal que divide la célula en dos partes (epiteca e hipoteca) y la presencia de flagelos. La fotografía muestra dos «Poké balls» o «monster balls» (como son conocidas en Japón), que no son más que dos células de Durinskia sp procedentes de la reserva natural concertada Charca de Suárez, en el municipio de Motril (Granada), donde esta especie formó intensas mareas rojas el pasado verano. Esta «dino-Poké ball» recuerda tanto la capacidad de enquistamiento de estos organismos como la intensidad de su coloración durante las mareas rojas.