Isabel María Sánchez Almazo
Coautoría: Lola Molina, Concepción Hernández Castillo
Fotografía seleccionada en la modalidad «Micro»
La fragancia y los colores de la flor de la freesia llenan nuestros jardines y floreros. Esta fotografía de microscopio electrónico en falso color retrata el estigma de la Freesia x hybrida. En concreto, la imagen nos revela la distribución en forma de abanico, así como la textura y la morfología, de las células del extremo de uno de los estigmas que desarrollan sus flores. Pero hay algo más en este ‘Bosque encantado’ y quizá podría definirse como el «espíritu» que se encierra en él: se trata de sustancias en el tejido glandular del estigma que se encargan de reconocer los pólenes compatibles, a los cuales hidratan para que se inicie su germinación y posterior fecundación. La textura interna observable en las células (zonas más brillantes) se debe a la distribución de elementos como el calcio, el fósforo y el sodio. Son plantas que crecen a partir de semillas y de cormos. Aunque muchas especies de freesia pueden encontrarse en jardines de todo el mundo, son originarias del Sur de África.